Puede Estados Unidos obligar a Mexico a hacer esto?

México teme la aparición de campos de deportados en frontera.

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Los mexicanos temen la aparición de campos de refugiados y deportados en su frontera norte como consecuencia de las nuevas directrices migratorias del gobierno de Donald Trump, que contemplan empezar a deportar a México a todos los latinoamericanos y otros individuos que entraron a Estados Unidos de forma ilegal desde ese país.

La política anterior suponía que solo los ciudadanos mexicanos eran devueltos a México; los demás eran enviados a sus naciones de origen.

Ahora, según la redefinición de las prioridades en la aplicación de las leyes migratorias anunciada el martes por el Departamento de Seguridad Nacional, los inmigrantes serán enviados al otro lado de la frontera, a un área azotada por la violencia donde no tienen vínculos, mientras sus peticiones de asilo o procesos de deportación se estudian en Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses no dijeron qué se espera que haga México con ellos.

Por el momento, el único consenso en México sobre las nuevas políticas de Trump es que el país no está ni remotamente preparado para ellas.

“De ningún modo o forma”, apuntó Patrick Murphy, un sacerdote que gestiona el albergue Casa del Migrante en la ciudad fronteriza de Tijuana, donde actualmente viven unos 55 haitianos. Forman parte de una oleada de miles que llegaron a la frontera en los últimos meses del gobierno del expresidente Barack Obama con la esperanza de lograr asilo en Estados Unidos.

Tijuana se vio desbordada y, aunque el gobierno hizo poco para ayudar, varios grupos cristianos abrieron refugios con camas improvisadas, tiendas de campismo e instalaciones sanitarias. La comida donada sirvió para mantener a los haitianos.

Los mexicanos tiemblan ante la idea de lidiar no con miles, sino con cientos de miles de extranjeros en una región fronteriza que ya convive con la presencia de cárteles del narcotráfico y violencia.

“Estamos hablando potencialmente de centenares de miles de personas”, dijo Alejandro Hope, un analista de seguridad desde la Ciudad de México. “Vea el caso de los haitianos en Tijuana ¿Cuántos serán, siete u ocho mil? Y ya está desbordada la situación”.

“Ahora imagine una situación 10 o 15 veces más grande que eso. No hay recursos para recibirlos”, agregó Hope.

No está claro si Estados Unidos tiene autoridad para obligar a México a aceptar a extranjeros. Pero el memorándum del Departamento de Seguridad Nacional pide un informe sobre la ayuda que Washington brinda a su vecino, una posible señal de que Trump tendría intención de usar esos fondos para que acepte a los ciudadanos de otras nacionalidades.

“Espero que México tenga el valor para decir no a esto”, apuntó Murphy.

El secretario de relaciones exteriores de México, Luis Videgaray, recalcó el miércoles que “México y el pueblo de México no tienen por qué aceptar disposiciones que de manera unilateral un gobierno le quiera imponer a otro”.

“Eso no lo vamos a aceptar porque no tenemos por qué hacerlo y porque no es en el interés de México”, sentenció Videgaray.

En una aparente referencia a las definiciones extendidas de aquellas personas sujetas a deportación, declaró: “Que no quede duda, México y el gobierno de México no habrán de dudar en acudir a los organismos internacionales, empezando por las Naciones Unidas, para defender conforme al derecho internacional, los derechos humanos, las libertades y el debido proceso en favor de los mexicanos en el exterior”.

Víctor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos de Tijuana, indicó que México puede simplemente negarse a aceptar a deportados extranjeros.

Cuando los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) en la frontera “abren las puertas y tienen a los deportados allí, entregan una lista con sus nombres a un funcionario de inmigración mexicano”, explicó Clark. “Pasan uno a uno y cuando el agente de inmigración mexicano ve a una persona que no es mexicana, dice al agente del ICE ‘no puedo aceptar a esta persona, no es mexicana’ y lo devuelven a Estados Unidos”.

Según Hope, esta política podría crear una “situación explosiva” ya que en la zona ya existe un sentimiento antiextranjero. Recordó que los migrantes centroamericanos han sido reclutados, a veces por la fuerza, por cárteles como los Zetas o el del Golfo.

 

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